lunes 6 de julio de 2009
DI 'NO' AL PANTANO DE BISCARRUÉS
miércoles 17 de junio de 2009
UN VERANO MÁS
jueves 14 de mayo de 2009
DESDE LA CAPITAL, CON AMOR
Esperando que el curso acabe bien y con ganas de estar un tiempo largo en la villa. No me gusta Zaragoza, no me gusta el frío que hace en invierno, la lluvia y viento de otoño y el calor de verano. No me gusta por una simple razón: aquí todo es extremo. No hay término medio. Cuando en Zaragoza hace frío, hace frío. Cuando hace calor, prepárate. Cuando llueve, el Ebro causa miedo en la margen izquierda y cuando sopla el cierzo con ganas, los puentes que cruzan la ciudad están notablemente despoblados: por si acaso, que no sé nadar muy bien.
No sé muy bien porqué, pero Zaragoza no es del todo de mi agrado.
Curioso es el caso de la gente. Cientos, miles de viandantes circulan día y noche por las calles de la ciudad. Por la mañana, la tercera edad predomina en las calles. Las típicas abuelas que van a comprar de mañanas o los maridos de éstas que van a juntarse con los amigos y a comprar el periódico dejan paso a la juventud de todo tipo y edad (pongamos juventud de 15 a 50 años) por la tarde, que predomina en las calles zaragozanas, más aún en verano.
Por la noche, el número de viandantes baja. Muchos menos caminan por las calles pero curiosamente un alto porcentaje son inmigrantes. Curioso el caso del sector inmigrante, que prefiere la luz de la luna y la tranquilidad de la noche cheposa para disfrutar de un paseo que el día.
Pero en una ciudad no hay cosa más incómoda que encontrarte con un vecino en el ascensor. Además del educado saludo, el tiempo es el tema más hablado en ascensores con vecinos desconocidos. Después de comentar el frío extremo que hace en Zaragoza, miras la pantallita y esperas a que la flechita suba, lo más rápido posible, a uno de los dos pisos de destino. Cuando llega, el alivio se nota y la incomodidad se esfuma. Dices adiós y cuando llegas a casa te das cuenta del calor que hace fuera. Las terrazas llenas, los pájaros pían y tú, en pleno junio, estudiando para poder aprobar los exámenes. Viva Zaragoza.
martes 21 de abril de 2009
OPINA EN AYERBE...C.N.I.

Convierte Ayerbe C.N.I. (http://ayerbense.blogspot.com) en tu lugar de opinión. Aquí nos podemos reunir todos los jóvenes ayerbenses para mostrar nuestras preocupaciones y exponer nuestras ideas. Que nadie nos tape la boca y toda la juventud carnicraba podamos expresar nuestras inquietudes para lograr aquellas cosas que queremos que se hagan en nuestro pueblo.
Este blog no es sólo para la gente de CNI, sino para todos los visitantes que quieran participar y quieran exponer sus ideas. Es para todos los públicos puesto que, ¿Quién ha perdido su espíritu joven sea cual sea su edad?
Este blog está abierto a cualquier opinión, independientemente de ideología política y estatus social. Opina aquí. Opina en Ayerbe C.N.I.
jueves 16 de abril de 2009
SEMANA SANTA Y DAÑOS COLATERALES
En los alrededores del SENPA, numerosas meadas, vómitos y mierda en general manchaban las fachadas de algunas casas de muchos de nuestros vecinos que se despertaron cada mañana con olores poco agradables que se conjugaban con vistas no más agradables.
Además, como todos sabemos, el camión del Ayuntamiento fue 'robado' por unos vándalos que se dedicaron a utilizar dicho camión para realizar según algunos vecinos 'trompos por los campos de Fontobal', donde fue encontrado el camión. Para cogerlo, los vándalos entraron en el pabellón polideportivo rompiendo un cristal y entrando en su interior con el peligro de haberse herido en el intento debido a los cristales rotos. Las consecuencias han sido: desperfectos en el Polideportivo (que bastante jodido está ya) y un camión lo suficientemente mal como para que, a lo mejor, no volvamos a tener otro.
Así y ante esta situación me gustaría que toda la juventud nos implicásemos y comprometamos para intentar que cosas de este tipo no pasen y que si llegan a ocurrir mostremos nuestro malestar, no nos comprometamos y si es necesario -como en este caso- denunciarlo a las autoridades competentes. Porque las tareas de limpieza de las fachadas de las casas de los vecinos del SENPA y de las calles de Ayerbe, si las hace el ayuntamiento, son tiempo perdido que se podría emplear en otras cosas. Porque el camión no es sólo una pérdida de nuestro ayuntamiento, sino una pérdida de todos los ayerbenses que para que se lleguen a hacer muchos de los actos que se hacen en la villa se necesita un medio de transporte como el roto.
QUE ESTO NO VUELVA A SUCEDER. NO TE HAGAS CÓMPLICE Y SI LO SABES, DENÚNCIALO.
miércoles 8 de abril de 2009
ZARAGOZA, CAPITAL EUROPEA DE LA CULTURA 2016

Yo no he sabido de esta candidatura hasta hace unas semanas. Pues bien, Zaragoza va a intentar ser Capital europea de la cultura para 2016. Para ello debe competir con otras muchas ciudades españolas que aspiran a conseguir serlo. 12 + 1 ciudades españolas más, a parte de la capital mundial del cierzo luchan en estos momentos para ser la ganadora.
Siempre se nos ha tratado a los aragoneses de cazurros, bastos e incultos. Quizá por el acento que tenemos, quizá por lo tozudos que somos, el resto de España nos ha considerado muchas veces como una comunidad pueblerina.
Ahora es el momento de demostrar a toda España que no es así. ¿Cómo? Muy fácil. Zaragoza tiene la posibilidad de ser Capital Europea de la Cultura. Si consiguiese ganar, los aragoneses podríamos demostrar al mundo entero por qué nuestro reino (que posteriormente fue corona) mandó sobre gran parte del mediterráneo. Nuestra cultura se expandió más allá de nuestras fronteras y fuimos la cabeza de león de nuestro país durante años.
Hay una manera fácil de apoyar a la candidatura. En la página web candidatecities.com se puede votar para que la ciudad que desees sea Capital Europea de la Cultura en 2016. Las votaciones están apretadas y Zaragoza (9,63% de los votos populares) está la cuarta tras la candidatura conjunta de Oviedo, Avilés y Gijón 18,52%, la candidatura de Santander 18,06% y la de Cáceres 14,04%. Esta votación no es vinculante sino que demuestra la disposición de la población para que la ciudad sea Capital Europea de la Cultura. La que más votos tiene no tiene por qué ser la ganadora, pero ayuda a que los comisarios que elijan vean la disposición de sus habitantes.
Eso es todo. Os animo a que votéis y que nos volquemos con el proyecto, ya que ayudará a que en Zaragoza y en las otras dos capitales de provincia aragonesas crezca el espíritu cultural. Si Zaragoza gana, tendremos más museos con obras de calidad, teatros, conciertos... y lo que es más importante, podremos enseñar a los visitantes nuestra cultura: la cultura aragonesa.
Video promocional Zaragoza 2016
martes 10 de marzo de 2009
lunes 23 de febrero de 2009
CARNAVAL 2009
Como todos los años, supongo que los disfraces serán variados y divertidos. Algunos que llevan largas horas de preparación, otros que se apañan en el último momento o aquellos que, a falta de imaginación (o por pura vagueza), lo compran en cualquier tienda, se mezclarán la noche del sábado 7 de marzo por las calles ayerbenses con el fin de pasar una noche diferente a las del resto del año, ya que en esta fiesta, el que "canta" es el que no lleva nada encima.
viernes 20 de febrero de 2009
lunes 16 de febrero de 2009
BALLENAS URBANAS
Son mortíferos. Capaces de hacer enfermar a cualquiera, tanto física como psicológicamente. Callejean por las ciudades siendo una de las muchas preocupaciones que tienen los urbanitas que las habitan. Yo los aborrezco. Con sus altivos cuerpos pintados de rojo, ni los pequeños pero numerosos taxis de los zárágózánós de siempre, aquellos que juran en hebreo cagándose en
Sí, hablo de los autobuses urbanos. Testigos de numerosas y curiosas historias. Como he dicho antes, son capaces de hacer enfermar a cualquiera. ¿Por qué? Muy sencillo.
En primer lugar, estando a cuarenta y tres grados a la sombra en un verano en el que llevar la gota de sudor constantemente en la frente, nuca y axilas (sobacos de toda la vida) es lo habitual, los chóferes de las ballenas azules -en este caso rojas- de la ciudad, pensando (seguro) en el bien de todos, hacen lo siguiente. Una de dos. Blanco o negro. Yin o Yang. Frío o calor.
Nunca mejor dicho; frío o calor.
Tú, ciudadano sudoroso, que subes al bus ‘reventado’ debido al calor que hace, buscando eso sí, una temperatura agradable que te refresque, que te quite la continua gota de sudor de la frente, nuca y axilas -o por lo menos una de las tres- y que te renueve las fuerzas para volverte a enfrentar con la ola de calor subsahariana que anunció Roberto Brasero en ‘El Tiempo’, tienes que luchar, primero y hasta que llegas a una posición cómoda, con la señora del pelo de peluquería, con olor a laca que echa pa’ atrás; con el señor de bigote, que no se decide a pasar al otro lado del pasillo para no caerse; con la niña pequeña, preocupada en limpiar sus fosas nasales en medio del pasillo; con esos dos adolescentes, magreándose y metiéndose la lengua hasta zonas que no conocen ni los médicos; y con los continuos y bruscos movimientos del bus en el que vas, recibes además, la primera buena sensación de fresquillo del aire que se convierte en aire gélido conforme pasan los minutos y que te obligan a llevar, como un raro y tres días después, un montón de pañuelos en el bolsillo (o bolso, en su defecto) y un resfriado de narices -nunca mejor dicho- que demuestra lo jodidamente débil que eres. Tú, español de pura cepa, que te creías muy macho, vas y caes en un resfriado con cuarenta y tres grados a la sombra…manda huevos.
Pero no todo queda ahí, porque también hay invierno. ¿Y qué pasa en invierno? Pues que hace frío. Y… ¿qué pasa cuando hace frío? Pues que todo el mundo va en autobús urbano. Y si todo el mundo va en bus urbano ¿tú qué haces? Pues también vas en autobús urbano, por no ser menos que los demás.
Pero es entonces cuando vuelven los problemas. Como hace frío, tú, ciudadano friolero donde los haya, te pones más capas que una cebolla. Que si la camiseta interior típica de tirantes, que si una camiseta de manga larga encima, que si una camiseta de manga corta encima de la de manga larga y de la interior, que si un jersey de punto, un poco recio encima de todo eso, que si un jersey de lana y cuello alto sobre toda esa ropa y, apurando un poco la cremallera, una cazadora de esquiar que abriga bastante. A todo esto, te das cuenta de que has olvidado quitarte el pijama. No importa, soy friolero y me tengo que proteger. Por supuesto tampoco olvidas la bufanda y los guantes. Vamos, que parece que te vas al polo a vivir entre esquimales. Aunque pensándolo bien, escuchaste el otro día, que Roberto Brasero decía que venía un frente polar de los países nórdicos y había que protegerse.
Sales a la calle y esperas al bus. Lleno hasta la puerta delantera, ahora la lucha es fuera. Como en el juego de las sillas, tú intentas ser el más rápido, colocarte bien y entrar primero, como si de eso dependiese tu corta existencia en este mundo. Y cuando lo consigues, después de haberte adelantado a la mujer pelirroja que gritaba “¡Se ha colado!”, al joven rapero de los cascos que escuchaba Manolo Escobar, y al señor calvo que ha pillado la puerta y ha sido arrastrado quince metros gritando “¡Para!¡para!” y nadie le hacia caso, cuando lo consigues y estás dentro, querrías morirte. Pasas, en cuestión de segundos, de tiritar a sudar como en verano, pues al chófer de turno no se le ha ocurrido mejor idea (pensando en todos) que poner la calefacción a tope. Y tú, allí, sin poderte mover y con los típicos sudores de verano, causados por las siete capas que llevas puestas, comienzas a buscar un hueco entre las ciento cincuenta personas que ocupan el bus para poder quitarte, por lo menos, la cazadora de esquiar o en su defecto, bajar en la próxima parada. Pero es imposible. La señora del abrigo de visón, que suda más que tú y que también huele a laca, la tienes echándote el aliento en la nuca mientras el señor de bigote que huele a Brummel te está rozando con su culo y se te mira mal, como si tú estuvieses para tonterías.
Al final sales del bus, sudando y con un cabreo de mil pares de cojones, pues estás a media hora andando de tu destino.
A los tres días, catarrazo. Los pañuelos vuelven, el Frenadol se convierte en tu mejor refresco y tú acabas odiando el transporte urbano.
Aunque, al fin y al cabo… ¿Qué puede sustituir a la alegría que te llevas cuando llevas -valga la redundancia- media hora esperando bajo la lluvia y el frío al bus y aparece repentinamente tras la esquina con su cartel al frente y lleno de gente?
Esa alegría no tiene precio.
